La iglesia de San Pedro, enfrentada con el Alcazar de la Puerta de Sevilla que protege la ciudad intramuros, tiene una torre a la que llaman "la Giraldilla" por su parecido con la Giralda de Sevilla (aunque no se vea aquí).
La Plaza del Mercado que albergaba el antiguo mercado de abastos, no es muy transitada pero tiene un encanto especial con sus soportales y las terracitas de los bares.Al final, una de las joyas de la corona, una visita que a mí me maravilló : el Conjunto Arqueológico de Carmona que comprende unos enterramientos prerromanos en túmulo, una extensa necrópolis romana y el anfiteatro de la ciudad.

Y tras el atracón gastronómico-cultural, la aventura del final del viaje. Al equivocarnos de carretera para volver a casa, quisimos atajar por un camino que llevaba a la carretera buena. Pero como había estado lloviendo desde la noche anterior el coche quedó atrapado en el barro y tuvimos que llamar a la grúa. La grúa llegó, intentó tirar del coche pero quedó enfangada también, y al final tuvimos que avisar a un tractorista que nos rescató del todo, ya de noche cerrada.
Dibujar bajo la lluvia, anocheciendo y con los pies de barro hasta los tobillos no es nada fácil, así salió de guarra esta página. Y ya el tractor, en total oscuridad, me fue imposible de plasmarlo en el cuaderno, pero creedme que fue nuestra salvación (y de todo nuestro maravilloso viaje, lo único que los niños no se cansan de pedir que les contemos una y otra vez...).Podéis ver más dibujos de Carmona aquí.
