sábado, 31 de mayo de 2014

Dibujando con los alumnos. San Cayetano (Zaragoza)

Ayer acudí a dibujar motivos decorativos de la fachada del Mercado Central con mis alumnos de escultura, pero hacía mucho sol, y como es habitual por aquí,  aire. Decidimos acomodarnos en la plaza con bancos más cercana . La verdad es que yo lo necesitaba. Viernes última clase y con la cabeza echando humo y diciendo píípííí fáfá...-muy bajito-. Caí rendida en un banco mientras observaba que mis alumnos estaban concentradísimos en su dibujo. De vez en cuando cambiaban de lugar y de alguna manera era buena señal: dibujo acabado y búsqueda de nuevo motivo. Ahí parada no me quedaba más que sacar mis herramientas y ponerme a dibujar. Oh!, llevaba sólo el cuaderno pequeño y poco instrumental. Últimamente me he pasado a formato mayor, será...por problemas de vista, la presbicia. De todos modos mi ánimo fue coger mi última adquisición y probarla: Pilot G-TEC-C4, punta 0'4. Trazo:  firme, negro, indeleble, lento como yo en ese momento, se agarra como una lapa al papel pero me dejó no salirme del tono vital en el que estaba.
 Entre el formato pequeño, el abigarramiento de la fachada, el instrumental desconocido, continué dejándome y entonces empecé a pensar en que hacía unos días los cuadernistas nos habíamos citado ahí
y habíamos dibujado el interior. Recordé la anécdota de Fusy y María dibujando en este mismo lugar, por equivocación, un día antes de la cita. Me sentí cercana a su sensación de "abandono provisional". Sentía el calorcito del sol y sombra pero el aire no me dejaba acalorarme lo más mínimo. Incordioso batía las hojas del cuaderno pero no le iba a permitir el que me impidiese acabar la miniatura de San Cayetano. Una luz mediterránea, como avanzando el verano que no llega,  me tentaba con pensamientos de vacaciones. Turistas franceses me reconfortaban con una ciudad cómoda que sin derrochar belleza a veces sorprende con atractivos, que bien llevados  bien puede estar a la altura de cualquier ciudad Europea.
En esos pensamientos, trazos y salpicados me sorprendió Eli descubriendo su bicicleta en mi dibujo y volví a la realidad. Eli me hizo fijarme en María, otra de las alumnas, sentada en uno de los bancos le estaba dando conversación un señor mayor apoyado en su gayata. Toda una imagen que dibujar. Lo intentamos las dos pero me traicionó el pilot lentorro. Desde luego mucho más bonito el dibujo de Eli con su tinta burdeos. Se fué el Señor y se sentó un pintor?, albañil?, todo de blanco parecía que estaba posándonos y mirándonos de reojo. Pero con ese Pilot y tan enanín como estaba trabajando...un bodrio que os evito.
Los alumnos sintiendo el final de la clase se acercaron, vimos los trabajos y cada uno regresó a su vida. Recordé que me había comprometido a hacer la comida y ya era tarde. Salí disparada a comprar algo, tomé una bicicleta de las de BiZi Zaragoza, se me rompieron las bolsas, llegué al punto de entrega y estaba lleno. Llamé a casa para que me trajeran bolsas y me salvaran.
Al llegar a casa me encontré la mesa puesta, la comida casi hecha y añorando una siesta.

3 comentarios:

Nacho Zaragoza dijo...

Muy chulos Clara! Qué suerte tienen tus alumnos de tenerte como profe.

Eduardo Vicente dijo...

Muy buenos los dos y el interior sensacional, de color y composición.
No tengo ninguna experiencia, pero admiro que puedas dibujar y al mismo tiempo estar pendiente de tus alumnos, es una proeza.

clara dijo...

Gracias.
Eduardo, 24 años de práctica ayuda.