Para una miedosa de las líneas de horizonte y de los puntos de fuga como yo, no hay mejor manera para iniciarse en edificios que dibujando sobre realidades notoriamente inclinadas o planos ya de por sí desnivelados . Digo yo que así se notarán menos las meteduras de pata...
Pasé unos días de vacaciones en Amsterdam y en el norte de Holanda, contemplando y admirando esas magníficas fachadas irregulares sobre los canales, esas casas tan burguesas y tan torcidas. La atracción era tal que no pude sustraerme a sacar lápiz y cuaderno y abordar esas maravillas, aun a riesgo de reflejar barbaridades en el papel -ya me diréis los arquitectos.
Pero lo que podía limitarse a ser una simpática extravagancia de una capital del norte de Europa, resultó una manera de construir que se reflejaba en cualquier pueblecito perdido de la campiña holandesa, con casitas sinuosas y ondulantes que invitaban a la contemplación reposada.
Con unos modelos así era imposible no desear hacer colección de casitas en el cuaderno, aunque cuando viajas en grupo no puedes detenerte todo lo que quisieras, ay...
Evidentemente y de manera natural, tras tantos ángulos torcidos y caídas de la gravedad se te acaba distorsionando el resto de los dibujos, en un contagio alegre de líneas curvadas y desordenadas, como las de este tablero de ajedrez gigante, que yo no sé si debían fugar más hacia la izquierda o hacia abajo, por no hablar de la duda al colocar a la derecha la primera casilla blanca, o a la izquierda, ya no sé...
Podéis ver más cosas de mi cuaderno holandés
aquí.
PS : ¿ y cómo es posible, digo yo, que con tanto dibujo desequilibrado me hayan sacado los jefes del blog en la cabecera ?