domingo, 2 de noviembre de 2014

Tres días de otoño en Amsterdam

Sumergirte en su barrio chino de patos asados colgados. Luces rojas que se reflejan en tu cara curiosa, tres dedos al aire le indica una de ellas a un posible cliente. El perfume que exhalan los múltiples Coffe shop cuando pasas junto a su puerta y ese vendaval de ciclistas en un caos controlado en donde casi no se producen accidentes (yo vi uno, pero sin consecuencias y es que montar en bici y mandar wassap al tiempo, no es infrecuente). Bicis de mil formas, sin freno la mayoría, vetustas muchas de ellas, inverosímiles algunas con sus carretillas delanteras para llevar hijos y ningún casco protector sobre ninguna cabeza.
Recorrer y perderse por sus calles/canales y dibujar todo lo que se puede.





2 comentarios:

Santiago Ríos dijo...

Qué suerte lo de las bicis

Marisa Ortún dijo...

Siempre un placer viajar contigo y tus coloridos dibjos de ambientes.