martes, 7 de abril de 2015

Shabu


06.03.2015
Desde mi llegada, Shabu es mi anfitriona en casa de sus padres. Vive en la wilaya de Budjour.  Y me acompaña de forma preceptiva en todos mis movimientos. Porque los campamentos dan una absoluta sensación de confianza; he visto a mujeres solas, andar entre jaimas en noche cerrada. Pero las autoridades velan mucho por la seguridad de cooperantes y extranjeros en general.

Con este planteamiento he tenido que reprimir, en bastantes ocasiones, la idea de vagar a mi antojo por la wilaya, parándome donde quisiera a tomar un apunte. Otras me he adaptado a las obligaciones domésticas de Shabu, aprovechando el quedarme en casa para fotografiar mis dibujos, recomponer, redactar y publicar.
Quizá ambos hemos exagerado el tema de la seguridad, por novatos. Y quizá esta circunstancia ha conducido mi experiencia de los campamentos hacia un ámbito más familiar y personal. Pero, salvando estos inconvenientes, vivir en el seno de una familia da una visión muy terrena del lugar.
Como a la mayoría de las mujeres de aquí, le atraen muchas cosas de los países “occidentales”, pero por nada del mundo renunciaría a su familia. Los lazos familiares son, para ellos, imprescindibles. A cada jaima la rodean las de sus familiares. Y en la sociedad saharaui sigue firmemente incrustada la institución tribal. Según me dice Shabu, la mayor parte de las familias puede remontar su árbol genealógico hasta llegar al fundador  de su tribu. Este ancestral sistema de garantías tiene inconvenientes y el gobierno trató en su día de suprimirlo. Pero hoy los gobernantes siguen contando con la interlocución de los jefes de tribu para muchos asuntos. Por mi parte, veo en el modelo tribal una fuente enorme y directa donde bucear en busca de todo tipo de tradiciones, valores y costumbres. 
 Viajero en Tindouf


3 comentarios:

Pedro Barahona Rodriguez dijo...

Vaya retrato bonito !!.
Se ve que tenías especial cariño a la Shabu. Felicidades por el viaje, lo pintado y lo vivido.

Félix Tamayo dijo...

Precioso retrato. Me encanta la serie.

Javier de Blas dijo...

Gracias chicos. Sí, Shabu es ahora una buena, buena amiga y se merecía un retrato así. Me ha abierto de par en par las puertas de todo su mundo que es, en realidad, lo que os cuento en estas entradas.