Dos días diferentes, dos borrascas diferentes. Pintar nubes es muy divertido y además no hay que preocuparse demasiado por el dibujo, basta con hacer manchas y aproximarse un poco a la realidad, las nubes cambian constantemente y es suficiente con hacer un dibujo creíble.
Dentro de un par de meses los cielos estarán completamente azules y todos los edificios se recortarán sobre un fondo liso uniforme. Hay que aprovechar ahora.