jueves, 8 de septiembre de 2011

Paseo de Ribeira de Santo Tomé (Cambados) (2011)



Las inclinaciones de estos arbolitos pueden deberse tanto al vendaval como al vandalismo. Es lo malo de ser árbol y que te pongan al lado del mar y en un rincón que cuenta con la inestimable complicidad de la oscuridad.

3 comentarios:

jose luis lópez (Kubi) dijo...

Prefiero pensar que ha sido cosa del vendaval, del mar y de la falta de luz, a la sombra permanente de esa pared. Luz es precisamente lo que a tí no te ha faltado a la hora de hacer este dibujo...precioso.
Un saludo.

laura dijo...

Pues cuando iba a escribir tenía en mente las mismísimas palabras de José Luis. Así que me reitero en lo del viento y en que es una acuarela ágil y luminosa.
Feliciades!

Eduardo Baamonde dijo...

Gracias por vuestros elogios. De verdad. Estos días de septiembe en las Rías Bajas la luz es todo un espectáculo. Corta con insidia los volúmenes y se derrama arrogante.