sábado, 11 de enero de 2014

Semejanzas formales, diferencias conceptuales

Estos dos edificios de vivienda, uno en la calle Roselló y el otro en la avenida de Gaudí, en Barcelona, presentan fachadas muy semejanzas pese a responder a planteamientos conceptuales muy diferentes.

Por un lado, el edificio de la calle Roselló 36, una de las primeras realizaciones del arquitecto Josep Lluís Sert (Barcelona, 1902-1983), del año 1930, responde a los postulados del GATCPAC (Grup d'Arquitectes i Tècnics Catalans pel Progrés de l'Arquitectura Contemporànea) y del racionalismo arquitectónico. La fachada se organiza simétricamente, la presencia en sombra del paño central -un gran hueco donde se encuentran las terrazas- contrasta con el color blanco y el tratamiento plano de los paramentos.

Josep Lluís Sert. C. Roselló, 36

Por su parte el arquitecto Pere Benavent de Barberà (Barcelona, 1899-1974) construye en 1933 este edificio (que según su propia confesión es una réplica al de Sert) sobre un solar irregular en forma de V en la avenida de Gaudí número 56. La estrecha fachada se diseña también con criterios de simetría, siguiendo un esquema similar al desarrollado por Josep Lluís Sert en la casa de la calle Rosselló, pero en este caso propiciando, como respuesta a los postulados estilísticos del racionalismo, el uso del ladrillo como base constructiva, primando la individualización de los huecos y dando a la terraza una mayor importancia como ámbito de relación. El afán de Benavent por encontrar una nueva manera de hacer arquitectura moderna al margen de la ortodoxia racionalista (con la que estaba en clara polémica), basándose más en una mayor racionalidad constructiva que en una renovación de los aspectos formales, le llevó a alejarse de las «recetas» de Le Corbusier, como él mismo las definía, y a no abandonar el espíritu clasicista del novecentismo local. 

Pere Benavent de Barberà. Av. de Gaudí, 56

4 comentarios:

Norman Vila dijo...

Muy interesante !

Swasky dijo...

Gracias, Daniel, interesante historia y dibujos!

Pedro Barahona Rodriguez dijo...

La verdad es que el formalismo racionalista al final era tan dogmático como la arquitectura que combatían. Saludos.

Patrizia Torres dijo...

Más que interesante, Daniel, gracias.