miércoles, 14 de mayo de 2014

Primera semana en Milán

Buenas tardes!

Hoy estoy de estreno, gracias Clara por la cuenta, me ha hecho mucha ilusión.
Llegue hace 12 días a Milan, y madre, se me han pasado volando. Los primeros días fueron duritos, lejos de mi amor y un poco caóticos con la búsqueda de piso. Tarde casi una semanita en conseguir algo decente y a buen precio. Una habitación en un piso compartido en Milan tiene el coste de un piso entero en Zaragoza... menuda burbuja... El dueño del piso es muy majo, hablamos por las noches, a veces en ingles, otras veces en italiano, mientras bebe cafe de una picola tazzina. Hay otro compañero en la casa, un francés, que estudia ingeniería en el Politécnico de Milan, pobre, sale menos que una carroza.

En esos días tan ratitos, el momento de relax y de serenidad, donde todo esta ordenado y en su sitio, frente a tener la ropa en una maleta por estar durmiendo esos días en un albergue, ha estado junto al cuaderno. Gran amigo. La búsqueda de piso y el querer conocer la ciudad "a pata", me ha hecho ir tomándole las distancias a esta ciudad, que poco a poco se ha ido haciendo mas pequeña. Espero que entre todo entre sus páginas.

Las practicas están siendo una delicia, la gente es muy maja, comprensiva con mis dificultades con el idioma, que trato de solventar haciendo mil y una visitas a un pequeño diccionario que llevo conmigo. Compañeros y jefes muy atentos y con un gran respeto y profesionalidad por el trabajo. Una semana en la que he empezado de 100, y no de 0, ya que se presupone que eres para lo que estas, y tienes que dar lo mejor de ti. Mucho trabajo pero muy contento por la vuelta a la batalla. Tenemos un horario magnifico, muy europeo, como hacia la 1, cuando empieza a asomar el diablillo de la gusa. Me llevo la comida de casa o compro algo (normalmente una pizzeta, foccacia, o una ensalada), aprovecho este momento para irme al parque de Porta Venezia, muy cerca del estudio, para echarme en el césped y comer tranquilamente, y de postre, un garabato en el cuaderno. Poco a poco la doble pagina se va llenando. Antes de volver al estudio me tomo un cafecito, cortito, fuerte, concentrado, delicioso, amargo, con crema, con poco azúcar, pero que es una autentica maravilla y casi casi a precio Zapatero, 90 céntimos.

Después de las prácticas pues o a buscar un rincón nuevo o a alguna exposición, conciertito, o lo que surja. Aqui la gente se recoge prontito, y donde fueres haz lo que vieres.


En el avión rumbo a Milán.

Momentos después de comer en el Parque de Porta Venezia.

Cervecería East End, en el barrio de Lambrate, al Este de la ciudad. La mítica marca de motos Lambreta debe su nombre a este barrio, donde estuvo situada su factoría hasta principios de los 90.

Pasado y presente en 100 años. La Estación central comenzó a construirse inspirada en la Union Station de Washington, pero poco a poco fue cambiando hasta convertirse en una mezcla del Modernismo o Liberty italiano, Art Deco, y arquitectura megalómana fascista. Por otro lado, no muy lejos, el nuevo sector rehabilitado de la ciudad, Garibaldi.

Disculpad por la calidad de las imágenes, están hechas con el móvil. 

P.D.: Gracias a los dos milaneses!