miércoles, 12 de julio de 2017

ROMA: Cuaderno de viaje (6-11 julio 2017).



La fotografía y su difusión en postales, álbumes, libros y otros medios habían dejado atrás aquella época en que los descubrimientos se mostraban a los demás gracias al dibujo. Hubo una época en que la descripción de los parajes más bellos era posible gracias a la pericia de dibujantes-viajeros habituales u ocasionales, éstos difundieron paisajes urbanos que muchos solo podían imaginar, que es otro de los grandes dones de nuestra mente.
 
¿Cómo imaginaron Roma nuestros antepasados antes de que viajar o acceder a las enciclopedias fuera un derecho y un deber al alcance de todos?

En pleno siglo XXI yo he querido sentirme por unos días como aquellos ilustres viajeros que llegaron a Roma para pasar una estancia inolvidable y cumplir así otra etapa más de un gran tour en el que aprender muchas cosas de la vieja Europa y gastar un poco de parné. Muchos pensarán que estoy loco, que basta con abrir un libro de historia del Arte para transportarnos a la ciudad eterna pero yo puedo decirles que durante 5 días me he sentido como si no supiera nada antes de llegar, como si todo fueran descubrimientos novedosos que solo mediante mis acuarelas podían ser asimilados y transmitidos. Roma es inspiración. Yo había llegado con la intención de dibujar ruinas y más ruinas, a muchos no les sorprenderá pues ya había dedicado un capítulo de mi libro La provincia de Cádiz en un cuaderno al singular elemento arquitectónico llamado columna. No sé como podré vivir con la frustración de no haber tenido tiempo para dibujar todo lo que me impresionó, de mostrároslo a mi manera; imagino que tendré que volver, Roma siempre estará ahí porque es la ciudad eterna. Aquí os dejo los dibujos que tuve tiempo de hacer en apenas 5 días en los que me recorrí a pie la totalidad de la ciudad de cabo a rabo una y otra vez.
Mi intención era dibujar como encabezamiento del cuaderno la loba del museo Capitolino pero cuando vi que costaba 15 euros entrar y que apenas tenía tiempo para visitarlo decidí dibujar esta copia que había fuera a unos metros.


En esta ocasión mis aliados de dibujo fueron un pincel y un tarrito de agua, solo reservé los habituales  pinceles recargables de agua para aquellas ocasiones en las que la prisa o la incomodidad requirieran medios más llevaderos para la aplicación de la acuarela, como el interior de Iglesias tales  como San Pietro in Vincoli o en el Pantheon.  Así mismo en esta ocasión me recreé en el dibujo a lápiz que poco a poco está ganando el pulso a la tinta, todo depende del resultado buscado.









El Castel Sant´Angelo merecía un tercer dibujo en mi papel de ilustración.
Vista realizada desde la escalinata que baja al Tíber.


 







El último dibujo fue in extremis, anocheciendo,con prisas, sentado en un sucio escalón

Muchos se preguntarán cómo es que habiendo estado en Roma no había hecho más que una página dedicada al Colosseo. Lo cierto es que quería explayarme a gusto y dediqué unas horas matinales del último día, el lunes 10, solo a este alucinante edificio, además realicé los dibujos en hojas sueltas de mayores medidas para no tener limitaciones. Y así acabé dibujándolo por fuera y por dentro.





2 comentarios:

Marisa Ortún dijo...

Molto bello ! vaya producción en tan poco tiempo. La rapidez da energía al dibujo y los perfiles en làpiz (Templo de Castore et Polluce) me gustan.

Juan Gonzalo Miguel Martínez dijo...

¡Magnífico reportaje de dibujos y texto! Felicidades.