Mostrando entradas con la etiqueta Atocha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atocha. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de enero de 2015

Interior de Atocha

Estación de Atocha

Ayer por la mañana tuvimos la primera salida a pintar de los compañeros de la Agrupación de Acuarelistas de Madrid. Hacía mucho que no salíamos a pintar y por causa del frio nos decidimos por un lugar a cubierto. No fuimos muchos, unos diez, pero se pasó bastante bien.
Desde el principio tenía muy claro que quería hacer una acuarela con mucho dibujo y que me durara por lo menos dos horas, así es que me acomodé en un lugar discreto y comencé la tarea. Me lo pasé de miedo y conseguí cubrir casi todas mis expectativas, la única que me falló es que no me atreví con un papel grande y me quedé en uno de 23 x 32. De todas formas una estupenda mañana.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Intercambio de dibujos

Rodeado de coches por todos lados dibujo la estación de Atocha, cuando llevo un rato ya no oigo el trafico, ni noto el humo de los autobuses, estoy sentado en el césped en mi burbuja particular encantado de la vida, a pesar del frió solo noto el calorcillo del sol de invierno y el olor del pino que tengo al lado en esta minúscula isla, esto de dibujar es una maravilla :)


jueves, 30 de octubre de 2014

DÍA Y NOCHE

El día y la noche son dos grandes esculturas, realizadas por el artista Antonio López, nació el 6 de enero de 1936 en Tomelloso (Ciudad Real), de una de sus nietas con pocos meses, con los ojos abiertos y cerrados, el día y la noche, simbolizan el paso del tiempo, unas cabezas de más de 2 metros, colocadas en la entrada del Ave “Puerta de Atocha”, uno de los dibujos está hecho con el famoso lápiz mágico, que no entiendo por qué, lo llaman así, es un poco más grueso y tiene una mina con pigmentos de tres colores.



sábado, 6 de abril de 2013

Atocha y la luz

El otro día andaba yo por Atocha haciendo unas gestiones a última hora de la tarde y al pasar por la plaza, con la estación al fondo, no me pude resistir. Me coloqué en el parterre central, donde empieza el Paseo del Prado, y desde ahí empecé a dibujar. Me fascinó la luz, de atardecer después de la tormenta, tan intensa, tan dramática. Pero por mucha prisa que me di con el dibujo, ya a la hora de dar el color esa luz se había ido. He intentado reflejarla por las sombras que recordé, pero ni punto de comparación con el original. Igual la próxima vez tengo que empezar por el color y luego dibujar encima las formas...