En Madrid hay dos formas tradicionales de suicidarse. Una forma es zampándote un bocata de gallinejas y entresijos fritos en cualquier verbena y la otra forma es tirarse por el viaducto de la Calle Bailén sobre la Calle Segovia. Lo que ocurre es que ya no dejan suicidarse porque han puesto unos vidrios anti vuelco. Así que ahora si te quieres tirar por un puente tendrás que ir a Ronda. ¡Que pereza!
